Una Final Inesperada e Inédita
Hoy he quedado con Rick para jugar a las diez y media. No se presenta porque tiene una conferencia de entrenadores en la Vodafone y me envía a un sustituto. Se llama Ed y es un estudiante de educación física y fisiología. Juega bien, pero no tiene secretos que contarme. Además quiero practicar las enseñanzas de Hamish. Pasamos bolas durante un buen rato. Hace mucho calor. Pesado y duro. A las once y media me pregunta que si quiero seguir. Le digo medio en broma que naturalmente que sigo. Y que él va a pedir árnica antes que yo. Entre burlas y veras terminamos de jugar a eso de la una. Tengo que darme prisa para no perderme la final de dobles femeninos. Juegan las Bondarenko contra Victoria Azarenka y Shahar Peer en la Rod Laver.
Cuando llego las Bondarenko han perdido el primer set pero van por delante en el segundo. Terminan por ganarlo sin que les haga falta esforzarse demasiado. Shahar Peer es bajita y le cuesta trabajo aguantarles la bola a las hermanas. Naturalmente cargan sobre ella la mayor parte del juego. Es lo que tienen los dobles. Si quieres que te lleguen muchas bolas, debes ser el peor de la pareja –lo siento, Julio, pero juegas demasiado bien. Las chicas juegan la mayoría de los puntos con dos jugadoras en el fondo jugando en la diagonal. Y las otras dos en la red intentando cruzarse y volear. Y así hasta que una de las del fondo falla. Les cuesta mucho trabajo dominar toda la red y ganar el punto desde arriba. Las Bondarenko también ganan el tercer set sin mucho esfuerzo. ¿Quién lo hubiera dicho? Las Hermanas Bondarenko campeonas de dobles del Open de Australia. Y los Hermanos Bryan en casa. Supongo que verán por la tele la final que habrían debido jugar. Igual que Nadal.
Después del partido me subo a la bici y me voy a quitarme el calor a otra piscina. Está en Albert Park. En un complejo de natación que se llama Melbourne Aquatic Center. Encuentro el sitio sin demasiados problemas. Forma parte de un parque inmenso. Con varios estadios, un lago, y muchos kilómetros de pistas para corredores y carriles para bicicletas. Esta ciudad es un paraíso para los deportistas. Sus instalaciones son espectaculares, son baratas, y son accesibles para todo el mundo. La piscina de cincuenta metros es preciosa. Está prácticamente nueva y tiene una bóveda abierta que la cubre parcialmente. En el primer plano de uno de los fondos se ve el parque, y en el segundo plano la línea del cielo de Melbourne. No podría ser más bonito aunque quisiera. Nadar aquí es un verdadero lujo.
Otra vez tengo que darme prisa para no perderme el partido de Federer contra Djokovic. Antes de entrar al estadio paro en un restaurante indio que se llama Two Fat Indians. Convencido de que con ese nombre no puede ser malo. Pido una ración de pollo con curry suave y salsa de coco, y otra de arroz amarillo. También les pido unos cubiertos de plástico y ceno en la Rod Laver mientras veo al Robot Bromista jugar contra el Suizo Perfecto. Enseguida es evidente que el serbio se va a llevar el partido. El suizo está fallón, lento, y deslucido. ¡Qué le vamos a hacer! El domingo no podremos gritar “Go, Roya!”. El Open de Australia de 2008 tiene una final inesperada e inédita. Y otra apuesta que gano.
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- Publicado:
- Martes, 29 Enero 2008 / 3:56 am
- Categoría:
- Australia
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