Melancolía y Silencios
Hoy he notado el cambio. Es el noveno día del Open y parece que hubiera empezado el otoño. Ya no hay partidos programados en la Vodafone. Melbourne Park está mucho mas vacío y se ha quedado un poco desangelado. Parece que se hubiera disipado una buena parte de la excitación y la energía de los primeros días. Me meto en la Pista 2 a ver a las Hermanas Bondarenko jugar su partido de cuartos contra las primeras cabezas de serie y somos cuatro gatos. El ambiente recuerda al de un pueblo costero en temporada baja. Melancólico, vacío, y olvidado.
Las Bondarenko ganan el primer set 6-3 sin demasiados problemas. A mitad del segundo set Huber, una de las rivales, para el juego. Se va a la silla de la juez árbitro y señala a un grupo de cinco espectadores ruidosos y descamisados que están justo detrás de ella. Dice que la están molestando al sacar. Y que no juega hasta que les echen. La juez árbitro habla con alguien por la radio. Uno de los chicos no aguanta la presión y se va. Los otros cuatro se quedan y hacen como si la cosa no fuera con ellos.
¿Qué se debe hacer en estos casos? No está claro que una tenista tenga derecho a echar de la pista a unos espectadores que han pagado la entrada. Tampoco está claro que tenga derecho a detener el juego a su antojo. Para colmo cuando van perdiendo. Y hoy en el tenis gritamos todos. Unos más que otros. Es verdad que la tentación de gritar una gracia cuando quince mil personas están calladas, en la Rod Laver por ejemplo, es casi irresistible. Y también es verdad que algunos sabemos elegir los momentos mejor que otros. Pero las tenistas profesionales tienen que aprender a ignorar los ruidos. Y si quieren silencio, que se hagan toreras. Y que toreen sólo en La Maestranza. Si la pista hubiera estado llena de gente, probablemente no habría oído los ruiditos. Y casi seguro que no se habría atrevido a parar el juego. Pero los cinco ruidosos estaban prácticamente solos en las gradas bajas del fondo sur y Huber ha aprovechado para enrrabietarse porque le han hecho la ranita mientras sacaba. La juez árbitro se lo ha consentido. Y todos a esperar. Eso sí, Alona y Katya nos han amenizado la espera con sus saltitos. Al cabo de unos minutos han aparecido tres gorilas vestidos de amarillo y entre dimes y diretes se han llevado a mis primos. A Huber la rabieta le ha servido para poco. Las Hermanas Bondarenko han ganado el segundo set por 6-2 y ya están en semifinales.
Por la noche Sharapova a lo suyo, como diría Poyán. Ha sacado de la pista a Henin a estacazos y rugidos. Pero nadie tiene el valor que hace falta para aplicarle a María la ley del silencio. Ha terminado endosándole a Justine una rosquilla en el segundo. Y se postula como firme aspirante al título. Con permiso de Venus.
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- Publicado:
- Sábado, 26 Enero 2008 / 7:22 am
- Categoría:
- Australia
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