El Chi del Tenis
Hoy Rick no podía o no quería dame clase de tenis y me ha buscado un sustituto. Se llama Hamish y es otro de los profesores de Powlett Reserve. Hamish es moreno, bajito, y sonriente. Hamish es australiano pero casi seguro que tiene antepasados indios no muy lejanos. Me ha pasado unas cuantas bolas y me ha dicho que mis golpes tienen un pase, pero que mi equilibrio es inconcebible. Exactamente creo que ha dicho astonishing. Y me ha contado un cuento que se podría titular el Chi del Tenis.
El Chi del Tenis tiene dos principios básicos. El primero consiste en separar el movimiento de las piernas del movimiento del tronco y los brazos. Cuando se golpea la bola la posición de las piernas tiene que ser equilibrada. Y el equilibrio tiene que conservarse durante todo el tiempo del golpeo. Justo lo que yo no hago. El segundo principio sugiere que la potencia tiene que salir de la rotación del torso. Como en el swing de Woods, en las brazadas de Popov, en las zancadas de Gebrselassie, o en el do sostenido de Carreras. Lo demás son sólo detalles: el arco que describe el movimiento del brazo y la forma de coger empuñadura de la raqueta. También me ha sugerido que me imagine un salto de agua. Que me sitúe debajo, y que golpée la bola como queriendo empujar el agua hacia arriba
Y, ya que estamos con la teórica, al tenis se gana jugando hacia adelante. Aunque muchos profesionales jueguen como si no lo supieran. Se saca al rival de la pista con golpes profundos. Se le va comiendo el terreno a medida que se retrasa. Y se termina el punto con un golpe ganador desde media pista. O con una volea. Presiento vuestras sonrisas ante mi tono profesoral, admitidamente disonante con la calidad de mi juego. Pero permitidme que os recuerde que para escribir sobre la técnica del tenis –ya sea dos párrafos o un libro entero– no hace falta jugar como Boris Becker. Ni siquiera hace falta haber cogido una raqueta. Basta con un poco de ojo, un poco de reflexión, y unos conocimientos elementales de física. Ventajas de ser socio vitalicio del Club de los Teóricos y de compartir la arrogancia impenitente de sus socios. Y por si a alguien le interesara: ese club está abierto siempre y para todos. Además la entrada no se paga con dinero.
A media tarde mis paseos por Melbourne Park me llevaron hasta la Pista 21, perdida en una esquina, junto a la valla que separa las vías del tren del club de tenis. Arantxa Rus jugaba un partido de tercera ronda del torneo junior femenino contra Madison Brengle. Arantxa es holandesa y a pesar de su nombre es rubia como la cerveza, y alta como una espingarda. Madison es estadounidense y a pesar del suyo es bajita, gordita y compacta. Estaban decidas a resolverlo a raquetazos, con derechas restallantes y reveses brutales a dos manos. Daba gusto verlas porque se dejaban la vida en cada punto interminable. Al final ganó Arantxa por los pelos. Madison salió de la pista acompañada de una amiga y muy enfadada con su juego. Epicamente malo, según dijo. No estamos de acuerdo. Me gustó su juego, pero me encantó el adverbio.
Por cierto, las semifinales ya están hechas. Juegan Tsonga contra Nadal, Djokovic contra Federer, Henin contra Sharapova, y Hantuchova contra Ivanovic.
About this entry
You’re currently reading “El Chi del Tenis,” an entry on La Bitácora de Kueli
- Published:
- Sábado, 26 Enero 2008 / 7:26 am
- Category:
- Australia
- Tags:
No comments yet
Jump to comment form | comments rss [?] | trackback uri [?]