Las Hermanas Bondarenko

Ha sido un amor a primera vista.  Lo confieso.  Probablemente un efecto colateral de la abstinencia prolongada.  También lo confieso.  La mayor tiene 23 años y se llama Alona.  Katya es la pequeña y tiene 21. Alona se hace una trenza larga con su melena rubia platino y la sujeta con cuatro o cinco gomas.  Es un poco más delgada y bastante más curvilínea que su hermana.  Quiere parecerse a Kournikova, pero es más fea.  Katya luce una media melena pelirroja y es más alta, más hombruna y más cuadrada que su hermana.  Tiene la nuca tatuada y un pendiente diminuto en la nariz.  Juegan un tenis duro, agresivo y silencioso.  Alona es la vigésimo primera del ranking y ya ha ganado más de un millón de dólares en el circuito.  Katya es la cuadragésimo tercera y todavía no ha pasado del medio kilo.  Nacieron en Krivyi Rig.  El principal centro metalúrgico y minero de Ukrania.

El flechazo fue el domingo.  Poco después del mediodía.  Cuando paseaba adormilado y sin rumbo definido entre las pistas más pequeñas.  Creo que jugaban en la cinco.  Nada más verlas me desperté de inmediato.  Echadle la culpa si queréis a las falditas grises o a las camisetas de Adidas, ajustadas y un poco menos que transparentes. Suai Peng y Tiantian Sun les habían ganado el primer set por un 6-4.   Y cuando llegué iban por delante 4-3 en el segundo.  Me senté rodeado de chinos en la fila cero.  Pegadito a la valla.  Alona jugaba errática y enfadada.  Katya mucho más solvente y concentrada llevaba el mando de la pareja. Y el peso del partido.  Se miraban de reojo entre los puntos y casi ni se hablaban. 

Contra toda razón, consiguieron ganar los puntos decisivos aprovechándose que Peng, la más floja de las chinas, fallaba con frecuencia.  Y terminaron llevándose el segundo set por 6-4 y el tercero por 7-6, ganando por 8-6 en el juego decisivo.  Esta mañana estaba en la Pista 3 esperando impaciente a que llegara la hora de nuestra segunda cita, cuando la juez árbitro nos ha anunciado que Davenport y Hantuchova habían decidido retirarse.  Las chicas, los torneos de dobles, y los amores secretos tienen estas cosas.  A cambio, mañana podré verlas jugar en cuartos, deus volente. Y, ¿quién sabe?, quizás esta noche se entremezclen con mis sueños.  Por cierto, no busquéis sus fotos en la Red.  La realidad no suele estar a la altura de mis fantasías.


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