Y Llegamos al Domingo
Escampa por fin. Tengo clase de tenis con Rick a las nueve y media. Me entretengo un poco y llego a Melbourne Park a la una y media. Justo cuando Ferrero acaba de arrasar a Nalbandian, 6-1, 6-2, 6-3, en la Rod Laver. Si no lo veo, no lo creo. Supongo que Juanqui también piensa que está soñando. En la Vodafone Ferrer gana a Spadea. También en un suspiro. Los españoles han hecho la tarea. Si como es previsible Nadal gana a Mathieu, habrá dos en cuartos. Uno en cada lado del cuadro.
El partido de Hewitt y Baghdatis terminó a las cinco y media de la mañana y los periodistas australianos se han puesto hechos un furia contra el director del torneo. Dicen que se debería haber jugado esta mañana. Que a Hewitt se le va a trastocar el sueño, pobrecito. Y que eso es darle mucha ventaja a Djokovic. Como si la necesitara. Me doy una vuelta por las pistas pequeñas. Veo un set a los hermanos Bryan, y otro set de juniors que empiezan a jugar hoy. Crepaldi, un italiano melenudo, consigue ganar en tres sets a Rungkat un indonesio tenaz y correoso como un toro.
Por la noche vuelvo a ver a Nadal sin muchas ganas. Mira que es buen chico. Mira que se deja la vida en cada punto. Mira que devuelve bolas imposibles. Y ya puestos a mirar, mira que es zurdo y hasta guapo. Pero no consigo apasionarme. Entre las derechas liftadas y las carreras, los puntos no se terminan nunca. Y entre punto y punto, cabe toda la eternidad. Primero pido la toalla y me seco concienzudamente los brazos y la cara. Luego pido cuatro o cinco bolas. Las examino con cuidado y desecho dos o tres. Compruebo que no se me han bajado los calcetines. Me saco las bermudas del culo. Miro a mi contrario. Boto, boto, boto, boto, boto. Y por fin saco. Muchas veces a la red y vuelta a empezar. Entre punto y punto me da tiempo a contar y recontar todas las filas de asientos. Cincuenta y seis en la Rod Laver. A escribir la mitad de esta dieta en mi cuaderno o hacer un sudoku. Casi prefiero verlo en la tele, porque puedo cambiar de canal y verme al mismo tiempo una serie de espías australianos. Gana 6-4 el primero y cuando va 3-0 en el segundo, Mathieu se retira. El juez árbitro nos dice que se ha lesionado. En realidad, se va a casa, porque se ha aburrido de esperar. Y como yo, ha decidido que prefiere ver su partido por la tele.
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- Published:
- Martes, 22 Enero 2008 / 11:14 am
- Category:
- Australia
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